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Da igual lo buena que sea la calidad de lo último que te hayas comprado: esas deportivas, ese Smartphone, ese coche, esa camiseta tejida con materiales buenos de verdad y no de esos que encogen y se vuelven rugosos al primer chorro de agua de la lavadora. No importa. Con el uso, todo termina deteriorándose. Incluida la vista. Y si, aunque seas de esos/as que se creen libres de llevar gafas porque pasaron de puntillas por la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía durante la juventud, las probabilidades de que un adulto mayor de 45 años desarrolle presbicia son más que elevadas.

Éste es uno de los problemas de visión más incómodos, en buena medida debido a las soluciones de las que disponemos actualmente para tratar de corregirla. Las lentes progresivas, probablemente la más conocida, requiere que las personas con este tipo de cristales reajusten la posición de la cabeza para enfocar adecuadamente según la distancia en la que quieran centrarse. Esta necesidad provoca que las personas con gafas progresivas tengan un mayor riesgo de caídas o pequeños accidentes. Por eso, el dispositivo presentado en un estudio publicado en la revista Science Advances la semana pasada promete abrir un nuevo mundo de posibilidades a las personas afectadas de presbicia.



 

Gordon Wetzstein, ingeniero electrónico de la Universidad de Stanford, ha diseñado el primer prototipo de gafas autofocales, un dispositivo cuyo funcionamiento se asemeja en gran medida al del ojo humano, empleando lentes llenas de líquido que se contraen o se dilatan en función de las variaciones del campo de visión. Además, contiene sensores oculares capaces de triangular hacia dónde está mirando el sujeto y determinar la distancia concreta en la que se encuentra el objeto al que estamos mirando, todo ello gestionado a través de un software que procesa los datos del sensor ocular y mantiene las lentes enfocadas de forma constante y nítida.

Tal y como afirma Nitish Padmanaban, autor principal del estudio que ha analizado el dispositivo, otros investigadores han tratado de aplicar las gafas autofocales en pacientes con presbicia, pero a todos les faltaba la pieza clave: el sensor ocular combinado con el mencionado software.

Probado en 56 sujetos con presbicia, el prototipo ha demostrado ser especialmente eficaz en tareas como la lectura. “Esta tecnología podría cambiar la vida de millones y millones de personas, de un modo tan notorio como pocos dispositivos tecnológicos lo han hecho al más puro nivel pragmático.” ha asegurado Wetzstein.

 

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Jul 12, 2019 Por Zinkinn Admin

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