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Que determinados insectos son portadores de algunas de las enfermedades más conocidas desde hace siglos no es ninguna novedad. Hasta ahora, delimitábamos su acción a cualquier entorno en principio no esterilizado ni sanitariamente controlado por el hombre: desde las aguas estancadas donde prolifera el mosquito de la malaria a las regiones tropicales, esas para las que más de uno/a se vacunará este verano. Sin embargo, cada vez más investigadores ponen el foco de sus indagaciones en torno a las infecciones en los propios centros hospitalarios, donde lograr un entorno aséptico y de higiene extrema es fundamental para evitar complicaciones innecesarias.

En ello ha consistido el trabajo de un equipo de la Aston University de Birmingham (Reino Unido), liderado por Federica Boiocchi, técnica de microbiología y doctora de dicho centro y que ha analizado 19.937 insectos localizados en siete hospitales diferentes a lo largo y ancho de Inglaterra durante un periodo de 18 meses, ubicados a su vez en diferentes espacios y zonas de los centros médicos: desde despensas a unidades de neonatos o maternidad.

Publicada en el Journal of Medical Entomology, la investigación muestra cómo un número nada desdeñable de los “insectos voladores” analizados contenían suficientes microbios como para causar infecciones. Concretamente, aseguran, 9 de cada 10 portaban, interna o externamente, bacterias tales como la Escherichia coli, la Salmonella y el Staphylococcus aureus, llegando a aislar hasta un total de 86 cepas. Entre las más comunes portadas por esos mosquitos y moscas, afirman, se encuentra la Enterobacteriaceae, seguida del Bacillus y el Staphylococcaceae, pudiendo provocar desde infecciones de la piel y respiratorias a abscesos.

Existe otro aspecto mucho más preocupante, según los datos arrojados por la investigación, y es que el 53% de las cepas aisladas muestran resistencia contra al menos un tipo de antibiótico, con el 19% de ellas presentando una resistencia multifarmacológica. Como bien sabemos, la resistencia bacteriana ya se ha convertido en uno de los principales y más urgentes retos a superar por la ciencia médica de nuestra época, por lo que este dato, aseguran los investigadores, no debe tomarse a la ligera.

Pero, ojo, tampoco hay que caer en el alarmismo. Tal y como expresa el profesor Anthony Hilton, co-autor del estudio, los pacientes tienen poco que temer ya que los hospitales son, a nivel general, “entornos extremadamente higienizados” donde “el riesgo de que los insectos portadores de estas bacterias terminen, efectivamente, transfiriéndolas a los pacientes es muy bajo.” Además, concluye que la intención del estudio es mostrar cómo incluso en los ambientes más higienizados, resulta de vital importancia tomar medidas preventivas ante las bacterias.”
 

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Jul 4, 2019 Por zinkinn

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