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Dicen que se podría contar buena parte de la historia de nuestro día a día analizando lo que tiramos a la basura. En medicina existe un equivalente al que todos/as, tarde o temprano, hemos terminado recurriendo: los análisis de orina. Esta sustancia, contenedor de los residuos que el cuerpo necesita expulsar, es la base de los análisis más comunes (probablemente junto con los de sangre) a los que nos sometemos de vez en cuando, ya sea por cuestiones médicas o deportivas. Pero, ¿y si pudieras medir el estado de salud de tu cuerpo de forma continua con análisis diarios?

Esta opción, que parece descabellada, parece un poco más cerca gracias a la propuesta de un grupo de científicos especializados en el metabolismo de la Universidad de Wisconsin-Madison y el Morgridge Institute for Research (EE.UU.), quienes han desarrollado un pequeño estudio piloto que podría revolucionar numerosos aspectos de la salud mundial.

Joshua Coon, profesor de química biomolecular de la citada universidad e Ian Miller, científico de datos adscrito al grupo de Coon, se plantearon dos preguntas clave: Una se cuestionaba si el análisis de orina de forma continuada puede aportar datos útiles a tiempo real sobre la salud de las personas. La otra: ¿Sería posible recabar todos estos datos con una tecnología adaptable a los WC, una que necesariamente debe ser accesible y económicamente viable?



Joshua Coon. Fuente: Universidad de Wisconsin-Madison

Las respuestas a la primera se presentaron en un estudio piloto presentado el pasado día 11 de noviembre en la revista Nature Digital Medicine. En éste, dos sujetos de prueba reunieron todas sus muestras de orina durante un intervalo de diez días, remitiéndolas para un análisis de cromatografía de gas y espectrometría de masas con la intención de realizar una lectura lo más completa posible de firmas metabólicas. Ambos sujetos no eran otros sino los propios investigadores, quienes descubrieron cómo el análisis continuado de sus muestras de orina aportaba no sólo información valiosa sobre biomarcadores ligados al consumo de bebidas como el café o el alcohol, sino también vinculados con el ejercicio, el sueño o la ingesta de medicamentos.

El siguiente paso consistió en el diseño, por parte del grupo de investigación de Coon, de un WC con un espectrómetro de masas incorporado capaz de reconocer a cada individuo y procesar muestras de diferentes usuarios por separado. Este modelo, según aseguran desde el grupo, es la base con la que poder diseñar un sistema para retretes capaz de recabar los datos de alta relevancia que las muestras de orina. Según Coon, esta innovación tecnológica podría tener consecuencias para grandes grupos de población: “Si cuentas con decenas de miles de usuarios y puede correlacionar los datos que aportan sobre salud y estilo de vida, entonces sería posible mejorar de forma más que notoria las capacidades diagnósticas.” Una de las ventajas que puede aportar la aplicación de este sistema, afirma Coon, sería, por ejemplo, la alerta temprana de epidemias bacterianas o víricas. O, en el caso de los pacientes de edad avanzada con necesidades de cuidados en casa, la posibilidad de analizar su adherencia al tratamiento y la adherencia al mismo.

Sin duda, un proyecto muy ambicioso y cuya aplicación conllevará un plazo nada desdeñable de tiempo pero que vuelve a poner el acento en uno de los motores de la innovación sanitaria: el e-health.

 

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Nov 22, 2019 Por Zinkinn Admin

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