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En “La Escafandra y La Mariposa” (2007), el director Julian Schnabel nos contó la historia real de Jean-Dominique Bauby, editor de la revista Elle que, tras una embolia masiva, permaneció tres semanas en coma. Tras despertar, Bauby sólo podía comunicarse con el mundo exterior mediante el parpadeo de su ojo izquierdo, necesitando de asistencia plena para alimentarse y respirar. Su mente, según todos los diagnósticos, funcionaba con normalidad. Sin embargo, en muchas ocasiones, desde los estados vegetativos a situaciones de coma de diferente grado, los médicos no cuentan con señales tan claras de la consciencia de un paciente como pueda ser un simple parpadeo. Son estos casos los que la medicina se ha afanado por investigar durante años, tratando de determinar hasta qué punto una persona en coma puede recibir y comprender lo que le contamos.

Y es posible que por fin hayamos encontrado una forma de saberlo.

Un estudio publicado la semana pasada en la revista Current Biology y llevado a cabo por Nicholas Schiff, experto en neurociencia del Weill Cornell Medical College de Nueva York, afirma que es posible identificar a aquellos pacientes que entienden cuándo se les habla mediante una prueba tan común como es la electroencefalografía.


 

“Hay individuos que a pesar de no mostrar ningún signo aparente de consciencia, sí pueden llevar a cabo tareas de imaginería mental (es decir, procesar información que evoca y usa los sentidos). Estas personas sufren disociación motriz cognitiva y hay que diferenciarlas”, ha declarado Schiff.  Y para lograrlo, el equipo de Schiff, junto a investigadores de otras universidades estadounidenses, se basaron en cómo la actividad cerebral aumenta y disminuye con la variación de la presión sonora causada por el habla. Teniendo en cuenta que el tiempo medio de respuesta a los estímulos sonoros de los cerebros de personas sanas es de una décima de segundo, los investigadores trataron de averiguar si en el caso de las personas en coma el proceso también se producía en el mismo lapso de tiempo.

Para ello, compararon la respuesta cerebral de 13 personas sanas con la de 21 pacientes afectados de diferentes tipos de daño cerebral: desde pacientes en estado vegetativo avanzado hasta personas con estado mínimo de conciencia. Tras el estudio encefalográfico de ambas muestras de control encontraron que los plazos de respuesta de la actividad cerebral en pacientes que mantienen las funciones cognitivas era exactamente el mismo.

Según el propio Schiff, este podría ser el primer paso para establecer los entornos de interacción verbal como un nuevo y efectivo patrón para medir las respuestas cerebrales de aquellos pacientes con capacidades cognitivas que han quedado ocultas tras una patología o accidente.

Una llave que podría abrir un poco más el cerrojo de la escafandra. 


 

Categoría Blog

1 Comentarios
Dic 4, 2018 Por Zinkinn Admin

Comentarios

Imagen de Anónimo

Anónimo (sin registrar) dijo:

Di que entienden. A mi no me cabe duda, que si que entienden. Y no tengo mas experiencia que la vivida, con dos familiares. La observación al interactuar con ellos, gestos que demuestran......

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